Los padres deben estar atentos a los siguientes aspectos, que pueden ser indicios de que su hijo está siendo víctima del acoso escolar:
Cambios en el comportamiento del niño. Cambios de humor.
Tristeza, llantos o irritabilidad.
Pesadillas, cambios en el sueño y/o apetito.
Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos…
Pierde o se deterioran de forma frecuente sus pertenencias escolares o personales, como gafas, mochilas, etc.
Aparece con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído.
No quiere salir ni se relaciona con sus compañeros.
No acude a excursiones, visitas, etc. del centro escolar.
Quiere ir acompañado a la entrada y la salida.
Se niega o protesta a la hora de ir a la escuela.
RECUERDA:
Proporcionar patrones positivos: Esto es mantener buenas relaciones familiares, no aceptar la violencia entre la misma familia.
Conversar constantemente con tú hijo: Escuche con atención sus opiniones, orientelo a encontrar soluciones a sus problemas, si le manifiesta dificultad para mantener comunicación con Usted, sea paciente, ayudele a expresar sus sentimientos. Ayudarlo a aprender a reflexionar y analizar las situaciones es muy importante, recuerde que la primera defensa contra la intimidación es la confianza en sí mismo.
Inculca valores de respeto y tolerancia para los demás: Cuide su crecimiento emocional y ayudelo a entender los sentimientos de las demás personas.
Orientale a como elegir sus amistades: Preguntele como lo tratan sus amigos y compañeros de clase. Muestre un interés sincero en sus amistades, manifieste su deseo de conocerlos, invítelos a casa, que su hijo sienta la confianza de usted para con él.
Ponga atención en lo que ve su hijo en la TV, Internet u otros medios visuales: Muchos programas de TV y videojuegos refuerzan la idea que la agresión es la única manera de resolver conflictos. No se trata de prohibir, sino de ser crítico, comentar la influencia y ofrecer alternativas.
Procurar que tenga alguna afición o gusto por algo positivo: Haga lo necesario para involucrarle en actividades que desarrollen habilidades valoradas para los jóvenes de su edad. Facilitele materiales y oportunidades para hacer actividades de grupo. Recuerde que las malas acciones se favorecen cuando estos no tienen nada constructivo que hacer.
Hablen sobre cómo afrontar los problemas: Es importante que el niño, joven encuentre respuestas adecuadas en el caso que le molesten y/o le intimiden. No le aconseje que se tome la revancha. Responder agresivamente es la peor defensa y da más motivos al agresor para retomar los ataques. |